El museo del Batán

Después de disfrutar de un tradicional chocolate en Astorga para entrar en calor, fuimos a conocer el Centro de Interpretación Textil “La Comunal” en Val de San Lorenzo (León), donde se pueden contemplar algunas de las máquinas que se empleaban para preparar, cardar, hilar y tejer la lana hasta hace no mucho tiempo.

 


 

Quedamos con Miguel Ángel que es el conservador del centro y persona de admirar por su pasión al tema y simpatía. Nos puso un documental chulísimo al calor de una manta maragata y nos explicó toda la historia de la Sociedad Comunal de Artesanos y la actividad lanera en la zona. Si pasáis cerca de este rincón tan mágico no olvidéis poner el intermitente: VISITA RECOMENDADA!

 


 


 


 

 


 


 

 


 

De ahí nos llevó a conocer el Museo del Batán, el único que queda en el pueblo y que fue propiedad de la Sociedad Comunal de Artesanos hasta el 1998. Lo interesante de esta instalación es que todas las máquinas, no sólo están en perfecto estado sino que AUN SE UTILIZAN. Por un lado está el lavadero de lana y la centrifugadora y, por otro, la abatanadora y la perchadora. Todo en el mismo edificio recientemente rehabilitado.

 

 

Nos llamó mucho la atención el azul de puertas y ventanas que se estila por esta zona y que también se utilizaba para teñir lana. No dejaremos de tirar del hilo hasta descubrir de donde sacaban el pigmento ya que la naturaleza se ha reservado este color pocas especies. El amarillo del Val, gracias a Miguel Ángel, ya lo hemos descubierto y viene de una planta de la que ya os hablaremos. Una chulada!

 

 

 

 

 

 

 

El ABATANADO es la parte del proceso con la que se fortalecen las mantas a base de golpes con unos mazos gigantes de madera a tracción hidráulic, de ahí que los batanes se situaban en el margen de los ríos. Como nos recuerda C. Casado, esta operación también servía para quitarle la grasa a la lana, lo que antes se hacía con arcilla del Sierro de Astorga. Allá por el 400 a. de C Hipócrates escribía “pisotean, baten, estiran y con rudo tratamiento fortalecen los tejidos”.

 

 

Lo bonito de la visita al Batán es que puedes ver las máquinas en funcionamiento. Intentaremos coincidir con una vecina artesana que sabemos que todavía viene a este lugar a rematar su trabajo. Si lo conseguimos ya os lo contaremos!

 


 

Una vez abatanadas las mantas se pasa a la fase del PERCHADO que es una de las cosas que más nos apetecía conocer. Sobretodo porque se sigue haciendo de la forma tradicional. Y no por capricho de nadie, sino porque no se ha encontrado una forma artificial que lo haga de forma tan perfecta.

 

 

Las protagonistas de esta hazaña son las conocidas como “cardas de cardadores” o cadenchas (Dipsacus fullonum) cuyas púas, al estar ligeramente orientadas hacia dentro, evitan enganches y extraen las fibras con suavidad. Su misión es sacarle el pelo a la lana, cubriendo la trama del tejido y creando una película de fibras que no dejan escapar el aire. Ya sabéis el secreto del calentito de las mantas del Val. Gracias Miguel por contarnos todas estas curiosidades!

 

 

 

Antes de que existiera la perchadora, este proceso se hacía a mano con pequeños peines artesanales conocidos como “perchas de cardones”. La costumbre era colgar las mantas todavía húmedas para no romper las fibras y facilitar su extracción, en unos travesaños de madera y peinarlas a mano con suavidad. Imagináos el encanto de aquellas mantas. Cuando por el uso la película de fibras que cubre la trama va perdiendo consistencia, se pasa otra vez por las cardenchas y VUELVEN A ESTAR COMO NUEVAS!!!

 

 

Gracias al librito del Museo Batán localizamos una frase (en castellano antiguo) del mítico Vademécum de Dioscórides revisado por el doctor Andrés Laguna en el S.XVI, que tantas pistas nos da sobre las propiedades de las plantas en su relación con los tintes y el textil, y en el que se hace alusión a las propiedades de las cardenchas:

 

“En esto conoceréis la gran providencia de la Naturaleza y el cuidado que de nosotros tuvo, pues no solamente nos dio toda suerte de mantenimientos para sustentar nuestros cuerpos y mil diferencias de algodones, lanas y sedas para cubrirnos de las injurias extrínsecas, empero también fue solícita de darnos instrumentos aptos y convenientes para adelgazar las semejantes materias y perfeccionar los paños que hiciésemos dellas, para el cual negocio son muy a propósito las cardenchas, de los griegos llamadas dipsacos. Crece por todo el mundo esta planta y no hay hombre que no la conozca, porque de sus erizadas cabezas ordinariamente se hacen cardas”

Andrés Laguna

 

 

4 comentarios en “El museo del Batán”

  1. Me encanta y quiero ir!!!Estoy buscando información, y en el tema alojamiento he visto que hay una posada muy chula en el pueblo, pero tengo una duda ¿cómo se llega desde Astorga en transporte público? por si pudiéramos alojarnos en la ciudad? Gracias! 😀

    1. Hola Anna, nos alegramos que te animes y visites el Val! tanto el museo como el pueblo y su gente, son para seguirles la pista!!
      No sabría decirte lo del transporte público, pero seguro que lo hay porque están casi al lado! Te paso el link del Ayuntamiento que ellos te sacaran esa duda.
      No dejes de contarnos tu viaje!
      Un saludo

    1. Gracias Penélope! La verdad es que fué un viaje maravilloso, de esos que marcan. Sobretodo cuando das con gente tan maja que te lo pone todo taan fácil.
      Este año no faltaremos a la cita de su feria artesanal, que van ya por la número 14!!! Eso es coger carrerilla ^_^

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