Recolección tintórea, como molotoño!

Como mola el otoño! aquí en la montaña porque las estaciones del año son ¡pues eso! ESTACIONES. La primavera es sinónimo flores y lluvia con arcoíris. El verano, de huerta y bañitos en el lago! El otoño, suelos de colores y hojas revoloteando por todas partes. Y el invierno, trineos, muñecos de nieve y narices de zanahoria. Vamos que se nota cuando pasas de una a otra. Y si encima te mola el DIY está genial porque en otoño e invierno tienes muchíiiiiisimo tiempo para darle vueltas al coco para hacer cosas chulas al calor de la chime! Y la primavera y el verano los aprovechas para hacer como el ##caracol col col## (que) ##saaaca los cuernos al sol##.

 


 

Esta preciosidad de cesta-mochila es la protagonista de nuestras salidas setiles y de recolección tintórea. Está hecha a mano con corteza de castaño y tiene ranunitas por donde se esparcen las esporas mientras pululas por los bosques, de manera que vas dejando un reguero semillitas de las setas que tú llevas ¿cuáles? las que tiñen. La compramos este verano en el norte a un artesano que era buenísimo. A nuestros compañeros de micología se les hace la boca agua cada vez que la ven. Si no la usásemos para recolectar, sería ideal para hacer pic-nics, es genial!

 


 

Ahora ya van quedando menos setas, sobretodo en sitios como éste donde ya están empezando las primeras heladas, pero nosotros no dejamos de salir porque siempre encuentras cosillas y nos encanta pasear, cotillear por los bosques y descubrir cosas nuevas. Estas son algunas de las que hemos visto hoy, aunque sólo hemos traído de un par de variedades que sabemos que tiñen. Había unas amanitas gigantes, algún boletus que otro, yesqueros varios y millones de setas súper pequeñas que nos han hecho andar de puntillitas casi todo el camino!!

 


 


 


 


 


 

Unas tan solitas y otras tan juntitas.

 


 


 

Lo malo es que en ésta época las setas que más nos interesan están demasiado arriba y hay que andar muuuuchoooo! Lo bueno es que cuando encuentras un rodalito tintóreo la alegría es tan grande que te olvidas de todo!. De todo menos del Dyebath y la cantidad de lana que vas a teñir!

 


 

Y del paseo a la vera del río, a los bosques de pinos en busca del preciado tesoro tintóreo que hoy no se ha dejado querer, así que mañana toca volver!

 


 


 

El acebo es un arbusto súper mágico. Difícil de ver, solitario, pinchudo, brillante y con esos frutitos de color rojo. La pena es que se asocia tanto a la Navidad que a la gente le da por arrancarlos simplemente para decorar su casa. Resultado… en peligro de extinción. El pobre reúne demasiadas virtudes como para que lo dejen tranquilo. Los frutos rojos anuncian la llegada del invierno y son todo un caramelo para los pajarillos! Es curioso que las hojas son muy pinchudas cuando están cerca del suelo y casi redondeadas cuando están más arriba. Sabia planta que no se quiere dejar comer!!!

 


 

Fuente

 


 

Teturas de otoño…

 


 


 

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